La Plazoleta del Fundador, ubicada entre las calles 27 de Abril, Obispo Trejo y Pasaje Santa Catalina, fue inaugurada el 6 de julio de 1955 en el lugar donde funcionó el Seminario Conciliar Nuestra Señora de Loreto, donde estudió el joven Brochero. El seminario cerró a fines del siglo XIX, fue reubicado y el predio fue luego subdividido para oficinas y comercios. En 1954 se expropió y demolió para abrir vistas hacia la Catedral y crear un espacio dedicado al fundador de la ciudad. En 2015 se sumó una escultura del Cura Brochero, obra de Julio Incardona, representándolo con su vestimenta tradicional, rosario y bastón sobre una base que evoca las Altas Cumbres.
Seminario Conciliar Nuestra Señora de Loreto
Fue creado en 1597 por el obispo Trejo, siendo el primero de Argentina. En 1699, al trasladarse la sede del obispado del Tucumán a Córdoba, también se mudó el Seminario, que funcionó como colegio mayor de la Universidad Jesuítica, donde los seminaristas cursaban Filosofía, Derecho y Teología junto con otros estudiantes que buscaban formación moral e intelectual.
Durante el siglo XIX surgieron tensiones entre el Seminario y la Universidad. Hacia fines de ese siglo, debido al deterioro edilicio, los seminaristas fueron trasladados a una nueva sede en Nueva Córdoba y la antigua propiedad se destinó a oficinas y comercios. En épocas del gobernador Manuel López (1838–1853), el Seminario había sido clausurado y utilizado como dependencias gubernamentales.
En este contexto, en 1856 ingresó al Seminario el joven José Gabriel del Rosario Brochero, a los casi 16 años, para prepararse al sacerdocio. Durante sus estudios, la institución estuvo dirigida por los hermanos Pedro Nolasco y Jerónimo Emiliano Clara, este último consejero espiritual de Brochero. El futuro sacerdote alternaba sus estudios con visitas a la casa familiar durante los recesos.
Tras completar Filosofía y Teología, Brochero recibió las órdenes sagradas y celebró su primera misa el 10 de diciembre de 1866 en la capilla del Seminario. En 1869 fue nombrado Prefecto de Estudios, cargo que lo vinculó estrechamente con la formación de los alumnos.
Plazoleta del Fundador
Residencia Jesuítica
Siendo estudiante, José Gabriel del Rosario Brochero, vivió el regreso de los primeros padres jesuitas, quienes carecían de un lugar físico para vivir ya que todo el solar que se les había otorgado en 1599, había pasado a manos del gobierno nacional. La parte posterior de la Iglesia de la Compañía de Jesús y la Capilla Doméstica era usadas por ellos como Casa de Ejercicios Ignacianos.
Iglesia Mayor de la Compañía de Jesús
Construida entre 1640 y 1676 por el hermano Felipe Lamaire, es una destacada obra colonial de Córdoba. Inspirada en el Gesú de Roma, posee crucero, cúpula y una fachada románica de piedra. Su elemento más notable es la bóveda de cedro paraguayo en forma de quilla invertida, junto con su interior barroco americano, el retablo y el púlpito dorados a la hoja. En 2000 fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Manteniendo antiguas tradiciones, los estudiantes veneraban allí a la Inmaculada Concepción, patrona de la Universidad desde 1818, a quien llamaban “Mi Purísima”, nombre que también adoptó el Cura Brochero para la imagen mariana que lo acompañó toda su vida.
Universidad Nacional Córdoba (UNC)
La Manzana Jesuítica estuvo estrechamente vinculada a la formación académica y espiritual del Cura Brochero. Mientras estudiaba en el Seminario Nuestra Señora de Loreto, asistía a clases de Filosofía en la Universidad de San Carlos (hoy Universidad Nacional de Córdoba), ubicada en el mismo conjunto jesuítico, que incluye la Iglesia de la Compañía, la Capilla Doméstica, la Residencia, el Colegio Montserrat, el Museo Histórico, el Salón de Grados y la Biblioteca Mayor. Los jesuitas se instalaron en Córdoba en 1599 y fundaron el Colegio Máximo, base de la futura universidad, que recibió autorización para otorgar grados en 1621. Tras la expulsión de la orden en 1767, la institución pasó por distintas administraciones hasta ser nacionalizada en 1854.
Brochero ingresó a la Universidad de San Carlos en 1858 para estudiar Filosofía y Lógica. A pesar de sus escasos recursos, se destacó por su dedicación, disciplina y rendimiento académico, ganándose el aprecio de profesores y compañeros. Forjó amistades duraderas con figuras relevantes como Miguel Juárez Celman y Tristán Achával Rodríguez, quienes luego apoyarían sus obras. En este ámbito universitario adquirió la sólida preparación intelectual que marcaría su vida, comprendiendo la importancia de la investigación y el análisis previo en cada nuevo proyecto.
La Basílica de Santo Domingo
Su templo actual comenzó a construirse en 1857 por los hermanos Cánepa, tiene sus orígenes en la presencia dominica en Córdoba desde 1604. La iglesia, ubicada en la actual Av. Vélez Sarsfield, atravesó numerosas reconstrucciones debido a las inundaciones del arroyo La Cañada. Presenta una fachada renacentista, cúpulas revestidas en cerámica donada por el presidente Justo J. de Urquiza y alberga en su camarín a la patrona de la Arquidiócesis, Nuestra Señora del Rosario del Milagro.
El Cura Brochero presenció todo el proceso de construcción mientras estudiaba en el Seminario y participó de los festejos de su inauguración en 1861. Impulsado por su deseo de crecimiento espiritual, ingresó a la Tercera Orden de Santo Domingo, siendo aceptado en 1866 y emitiendo su primera profesión en 1868.