Circuito 3: El Cura y su Gestión

Escrito el 22/11/2025
Grupo Vultur

Catedral y el Seminario

Tuvieron una construcción prolongada de casi 200 años, marcada por la participación de diversos grupos de trabajadores y por reiterados problemas estructurales. El jesuita Andrés Blanqui imprimió el característico estilo jesuítico, mientras que la arquitectura final resultó ecléctica, con elementos renacentistas, nativos, barrocos y románicos. A comienzos del siglo XX, artistas como Emilio Caraffa renovaron su interior, dándole gran majestuosidad.

La Catedral fue central en la vida del Padre José Gabriel Brochero. Como seminarista, participó en ceremonias importantes y allí recibió las órdenes sagradas entre 1866 y 1867. Fue designado luego Capellán del Coro, época en la que asistió a enfermos durante la epidemia de cólera. Más tarde, ya a cargo del Curato de San Alberto, impulsó mejoras materiales y espirituales en su comunidad y promovió la construcción de la casa de ejercicios espirituales en Villa del Tránsito.

Brochero participó del Sínodo diocesano junto a destacados religiosos y fue nombrado Canónigo Honorario por su labor pastoral. Tras casi tres décadas en Traslasierra, y pese a la canonjía, su deseo de servir a su gente lo llevó a renunciar en 1902, retomando el liderazgo del Curato de San Alberto con apoyo del Obispo Reginaldo Toro.






 


Cabildo de Córdoba

Construido originalmente tras la traza urbana de 1577, comenzó como un edificio precario de adobe y paja. A lo largo del siglo XVII fue ampliado y modificado, pero su transformación más significativa ocurrió en 1783 con el Marqués de Sobremonte, quien encargó mejoras como la planta alta, la recova de 15 arcos, nuevas celdas, techos y la sala capitular.

A lo largo de su historia, el Cabildo fue el centro de la vida civil: funcionó como sede de justicia, cárcel, legislatura, casa de gobierno y policía. Declarado Monumento Histórico Nacional en 1941, hoy es un espacio cultural que alberga el Museo de la Ciudad y oficinas municipales.

El Padre Brochero pasó muchas veces por el Cabildo: primero en su juventud camino al Seminario, y luego como sacerdote para gestionar pedidos de su comunidad ante los gobernadores o visitar a su amigo Miguel Juárez Celman. Durante el gobierno de este último, se realizaron modificaciones arquitectónicas relevantes, incluida una torre reloj posteriormente retirada.





 


Casa del Dr. Juárez Celman

Ubicada en Rivera Indarte 55, fue la residencia del entonces gobernador y futuro presidente Miguel Juárez Celman, amigo y condiscípulo del Padre Brochero, a quien visitaba con frecuencia. Hacia fines de 1880, la casa fue comprada por Marcos Juárez y convertida en el club social y político “El Panal”, centro de reunión del Partido Autonomista Nacional, integrado por figuras destacadas de la Generación del 80.

La labor del Cura Brochero en San Alberto comenzó a hacerse conocida, especialmente tras la visita del gobernador Juárez Celman y una comitiva que incluía al Perito Moreno. La amistad entre ambos perduró, y cuando Juárez Celman se trasladó a Buenos Aires como presidente, Brochero tuvo allí una habitación reservada para sus gestiones relacionadas con sus obras comunitarias.





 


Casa de Ejercicios Espirituales

Fue fundamental en la vida del Padre Brochero, quien desde joven quedó profundamente marcado por los ejercicios ignacianos y dedicó su vida a promoverlos. Aunque esta práctica había decaído tras la expulsión de los jesuitas, Brochero reavivó su importancia al asumir el Curato de San Alberto.

En Córdoba visitaba frecuentemente la antigua casa donada por Mariano Vicente González, donde conoció a Saturnina Rodríguez de Zavalía (Madre Catalina), futura colaboradora en su obra. Allí llevaba grupos de feligreses para realizar retiros de nueve días, a pesar de las duras travesías en mula desde Traslasierra. Con el tiempo, cada vez más personas se sumaron a participar, motivadas por su predicación y su cercanía.

Las caravanas de ejercitantes llamaban la atención en Córdoba, y muchos vecinos se sumaban a los retiros. Esta experiencia convenció a Brochero de la necesidad de construir una casa de ejercicios en su propio curato, sueño que comenzaría en este edificio de la calle 9 de Julio 60.


Cárcel San Martín

Surgió como reemplazo de la antigua cárcel del Cabildo, trasladada en el siglo XIX a un edificio cercano al actual Bv. San Juan. Debido al hacinamiento y las malas condiciones, en 1887 se aprobó la construcción de una nueva penitenciaría, diseñada por el arquitecto Francisco Tamburini, con planta radial y capacidad prevista para 500 internos. Las obras comenzaron en 1889 y avanzaron lentamente; hacia 1905 ya contaba con varios pabellones y podía alojar unos 800 presos, además de talleres y enfermería.

En este contexto, el Padre Brochero, siendo Canónigo en Córdoba, desarrolló una intensa labor pastoral con los detenidos. Visitaba la cárcel —aún inconclusa y sobrepoblada— para brindar asistencia espiritual mediante ejercicios espirituales, misas, pláticas y catequesis. También organizó ayuda material: gestionó ropa, frazadas y prendas confeccionadas gracias a donaciones y la colaboración de instituciones como la Sociedad de Beneficencia y las Conferencias Vicentinas.

Durante el Año Santo pidió al gobierno provincial la liberación de reclusos que habían cumplido parte de su condena, lo que generó tensiones con la justicia. Su compromiso quedó reflejado en una carta escrita por los propios presos, encabezada por Luis Broda y firmada por más de 70 detenidos, agradeciendo al Canónigo Brochero y solicitando que los ejercicios espirituales fueran implementados por ley en todas las cárceles de Córdoba.